La Iglesia de la Purísima fue construida junto con el Convento de las Agustinas, en el S.XVII por el Virrey de Nápoles, Conde de Monterrey, justo en frente de su Palacio.
Es de estilo barroco italiano, muy austera en la fachada, y con cuadros de José de Ribera en el interior. Entre ellos destaca el de la Purísima, una de las mejores pinturas dedicadas a la Virgen.
Destacan también los sepulcros de los fundadores, el altar mayor y el púlpito, en mármol italiano.
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